La CaCasa de les puntxessa Terrades, más conocida como la Casa de les Punxes, albergará a partir del 2016 el Museo Puig i Cadafalch, a pie de calle y en dos de sus pisos principales. El inmenso edificio modernista reformado por el célebre arquitecto en 1905 tiene su origen en tres viviendas anteriores de las hermanas Terrades. Desde entonces el inmueble, con seis torreones neogóticos, se alza en el cruce de la Diagonal con Rosselló y Llúria, ocupando toda una manzana hexagonal que prosigue hasta la calle Bruc.

En 1976 fue declarado bien cultural de interés nacional.

 

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El museo irá extendiéndose a medida que finalicen los contratos de alquiler de los locales de la finca, entre ellos una tienda de  muebles de diseño. De momento, ya cuenta con el espacio que albergaba la desaparecida librería Les Punxes, que cerró en el 2013 después de 45 años de existencia, y que bien podría ser la entrada al nuevo espacio museístico que recorrerá la obra de Josep Puig i Cadafalch (Mataró, 1867- Barcelona, 1956), autor de la Casa Macaya, el Palau del Baró de Quadras, la Casa Martín, donde se encuentra el restaurante Els Quatre Gats, y de la fábrica Casaramona, actual sede de CaixaForum, y de las Quatre Columnes, los pilares de capiteles jónicos creados en 1919 y cuyo simbolismo catalanista se reforzó tras su demolición en 1928 durante la dictadura de Primo de Ribera, un año antes de inicio de la Exposición Universal de 1929.

Este monumento fue reconstruido en el 2010 al lado de la Font Màgica. Cuando abra el museo, los libros, al menos los de arquitectura modernista, volverán de nuevo a la casa, pero en las estanterías de la tienda de regalos que ya está en los planos de los promotores privados, al igual que un espacio gastronómico, pendiente de permisos municipales. Por este motivo, los inversores mantienen su proyecto en secreto y no quieren hablar de ello hasta más adelante. «Es demasiado pronto. Las obras más importantes aún no han comenzado. Igual en octubre ya podemos anunciarlo», explica Joan Pons, coordinador de toda la logística que precisa la puesta en marcha del museo dedicado a Puig i Cadafalch que, además de arquitecto, fue historiador del arte y político catalanista. Fue edil del Ayuntamiento de Barcelona y presidente de la Mancomunitat de Catalunya entre 1917 y 1924.

De propiedad privada, el interior de la Casa de les Punxes no ha podido ser visitado hasta ahora. El edificio fue reformado en el 2013 cuando era propiedad de Colonial, la inmobiliaria de La Caixa, que devolvió al inmueble su aspecto original derribando los pequeños áticos que se habían ido construyendo en las azoteas.

Hace cinco años, el grupo inmobiliario Texna, empresa que dirige Pedro Vidal, adquirió la Casa de les Punxes a Colonial por 25 millones de euros, aunque muchos de los pisos tenían largos contratos de alquiler. Un grupo de socios privados está invirtiendo en la reforma para que parte del inmueble se transforme en un nuevo foco de interés para el turista cultural, ya que la casa se encuentra estratégicamente situada en la ruta que lleva de los destacados edificios del paseo de Gràcia, como la Pedrera y la Casa Batlló, a la zona de la Sagrada Família y el recinto modernista de Sant Pau.

Puig i Cadafalch, junto a Lluís Domènech i Montaner, fue uno de los principales exponentes del modernismo en el Maresme, que cuenta con uno de los patrimonios arquitectónicos más notables de este movimiento. El Ayuntamiento de Mataró organiza rutas guiadas para conocer la obra de Puig i Cadafalch en el litoral norte de Barcelona. El itinerario incluye la casa del arquitecto, el mercado del Rengle, La Confianza y la Casa Coll i Regàs. Existe un segundo recorrido por Argentona, que comprende la casa de veraneo del arquitecto, la capilla del Sagrament y Can Garí.

Hasta el pasado mes de marzo, el acceso a la escalera y a los pisos de la Casa Amatller, en el paseo de Gràcia, reformada entre 1898 y 1900 por Puig i Cadafalch era privado. Desde este año esta casa museo recrea la atmósfera de la época del primer propietario, el industrial chocolatero Antoni Amatller Costa (1851-1910), manteniendo la decoración y el mobiliario original. Por esta razón, el Museo Puig i Cadafalch en la Casa de les Punxes será la segunda vivienda abierta al público que revive la atmósfera de la alta burguesía barcelonesa de principios del siglo XX

 

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